Allá por el 2006, cuando estábamos trabajando en el planeamiento y la presentación del FePI como un certamen inédito que incluyera a las agencias, creativos y publicitarios de todo el país, recuerdo que estaba leyendo “La Mesa de los Galanes”, uno de los libros de cuentos del Negro que retrata las míticas reuniones con sus amigos en el Bar El Cairo de Rosario.
En algún momento de esos días pensé en toda su obra, en cuánto lo admiraba, y recordé que en sus comienzos había sido Director de Arte en Forma Publicidad, una agencia histórica y pionera fundada en Rosario por Alberto Mirtuono, quien había sido mi profesor en la cátedra de Publicidad cuando yo cursaba la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario.
De ahí a pensar que podría ser un excelente “padrino” para la idea del FePI había un solo paso. Así que con la ayuda de Gabriela Mahy, su esposa por entonces, logré pedir un breve encuentro con el Negro para contarle la idea. Debido a su enfermedad él trabajaba en su departamento de la costanera y prácticamente no salía porque tenía serios problemas de movilidad.
Pensé que no iba a poder recibirme, pero milagrosamente un día de noviembre de 2006, me llamó Gabriela para decirme que el Negro me citaba a su casa. Ese fue el comienzo de una de las alegrías más grandes de mi vida.
Una tarde, dos días después, llegué al departamento del Negro; le conté la idea del FePI, y porqué había soñado con que él fuese el padrino de un festival que aún no existía. Me escuchó con atención y para mi sorpresa me dijo que la idea le parecía excelente pero él quería pensar mejor lo del padrinazgo porque le parecía un “homenaje más” de los que estaba recibiendo a nivel nacional porque su enfermedad era irreversible. Por eso me agradeció el ofrecimiento y me pidió unos días para pensarlo.
La semana siguiente volví al departamento del Negro por invitación de su esposa y lo encontré trabajando junto a su asistente con quién terminaba los cuadros de humor que aún enviaba al diario, pese a que su enfermedad ya le impedía dibujar con sus propias manos.

Serenamente me dice, como si nada, que había pensado en el proyecto del FePI, que le parecía una idea muy creativa y en cuanto a mi ofrecimiento quería comentarme algo. Entonces dijo: “Si te parece bien, me gustaría que mis personajes Inodoro Pereyra y Mendieta sean la imagen de los Premios del FePI”. Un gesto de tan enorme generosidad que me dejó paralizado. Jamás se me hubiera ocurrido pedirle algo semejante y encima me decía “si te parece bien”. Cuando pude expresarme le dije que me emocionaba su gesto pero que nunca le podríamos pagar algo tan valioso. Ahí fue cuando respondíó que no le debíamos nada y que era su forma de apoyar la idea. Que me ocupara de presentarle algún boceto del premio en tres dimensiones para que lo aprobara y que “le diera para adelante”.
Sinceramente estuve varios días caminando a un metro del suelo como viviendo un sueño que no imaginaba. Hoy estoy seguro que fue tal vez, uno de los momentos más emocionantes e inolvidables de mi vida.
Recuerdo que viajé a Buenos Aires en la misma semana y cuando se lo conté a Omar Di Nardo, mi compañero de ruta en el proyecto me respondió: “Flaco, te dieron la patada en el culo que faltaba para que el FePI sea realidad”.
A fines de noviembre de 2006, en el auditorio del diario La Capital de Rosario, se lanzó el Festival Publicitario del Interior, como se llamó al comienzo, con la presencia de los colegas publicitarios de la región, los medios de comunicación, varios invitados especiales y en medio de mi presentación viví otra enorme y emocionante sorpresa. De pronto se abrió la puerta de la sala e ingresó el Negro en su silla de ruedas acompañado por Gabriela y su asistente. Al final de la presentación compartió el brindis con nosotros y nos dejó grabado el único testimonio de su increíble gesto, que conservamos como el tesoro más importante del FePI.
Desde allí en más la historia es conocida. El FePI 2007 fue la primera edición del festival que está a punto de cumplir 20 años. La organizamos con mucho esfuerzo y varias ayudas valiosas, para el mes de mayo de ese año. Obviamente el invitado de honor era el querido Negro Fontanarrosa pero se encontraba fuera del país por razones médicas y debido a un retraso en su vuelo de regreso no pudo acompañarnos. Pese a ello me llamó su esposa para decirme que Perla, la hermana del Negro , asistiría a la Premiación en su nombre. Fue ella quien recibió el primer Grand Prix Inodoro Pereyra que entregó el FePI en su historia.
Desgraciadamente el 19 de julio de 2007 lo perdimos físicamente por lo que no pudo asistir en persona a ninguna edición del FePI, aunque su legado inolvidable está vigente en cada Ceremonia de Premiación que invariablemente comienza con un homenaje al querido Roberto Fontanarrosa.
El símbolo que representa Inodoro Pereyra para el actual Festival Internacional de la Publicidad Independiente es claro y valioso. El personaje creado por el Negro es un “gaucho singular”, creativo, independiente, rebelde antisistema y fiel representante humorístico de los que “hacen su destino”. Sus reflexiones y diálogos con Mendieta, el perro hablador que lo acompaña, seguramente son una metáfora de muchas realidades del sector independiente de la comunicación que se identifica con el FePI desde hace dos décadas.
Osvaldo Palena, Director del FePI
