A semanas del Mundial 2026, Pax Assistance presenta su campaña de la mano de Human Friendly, una agencia argentina que combina creatividad humana con uso avanzado de tecnología e inteligencia artificial. El resultado es «Seamos Argentinos en Pax», un spot que no habla de coberturas ni de asistencia al viajero explícitamente. Habla de lo que le pasa a los argentinos cuando el fútbol vuelve a ser el centro del mundo en época de mundial, independientemente de si viaje o no a vivirlo en primera persona.

La pieza retrata con precisión y humor gestos que cualquier argentino reconoce al instante: gritar hasta quedarse sin voz, subirse a una escalera para colgar la bandera lo más cerca de D10S que se pueda, arreglar con alambre el sillón que es cábala desde hace décadas (y después sentarse en él confiando en que aguante uno más) o trabajar hasta cualquier hora disfrazado de empanada para poder viajar. Situaciones en las que el amor por el fútbol lleva a tomar riesgos que, en cualquier otro contexto, no tendrían ningún sentido. El lab creativo y tecnológico encontró en esas imágenes el lenguaje más honesto para posicionar a Pax como la compañía que asiste y respalda esa pasión. La campaña se difunde en televisión, medios digitales y redes sociales.

Human Friendly, caracterizada por poner la tecnología al servicio de las emociones y no al revés, construyó una narrativa que ubica al argentino en el centro, pero no como cliente o viajero, sino como protagonista de algo más grande: como vive el mundial.

«Ser sponsor del fútbol argentino es una responsabilidad enorme. Con este Mundial teníamos que estar a la altura de lo que el fútbol le genera a las personas, no solo acompañándolos en sus viajes al evento deportivo del año, sino emocionarnos junto a ellos», comentó Alexia Keglevich, CEO de Pax Assistance.

Por su parte, Joaquín Camicha, CCO de Human Friendly, añadió: “Cuando empezamos a pensar la campaña, nos dimos cuenta de que el mejor brief ya estaba escrito en los argentinos. Solo había que saber leerlo. Este comercial nos demostró además que la inteligencia artificial puede operar donde rara vez se la espera: en la emoción. Lograr que una tecnología toque fibras tan sensibles como las del fútbol argentino no es un resultado menor”.