En un contexto donde la inmediatez suele desplazar al análisis profundo, la escena de la comunicación independiente suma una nueva propuesta: 29-7 Agency. Fundada por Julieta Loaiza, Gabriela Paredes y Ronny Garcés —profesionales con más de tres décadas de trayectoria en redes internacionales y grandes marcas—, la firma nace para desafiar la velocidad acelerada e integrar en un mismo flujo estrategia, creatividad e innovación
Con más de 30 años de trayectoria colectiva en grandes redes, ¿cuál fue el punto de quiebre definitivo para lanzar 29/7 y apostar por la independencia en este momento de la industria?
Más que un punto de quiebre, hubo una acumulación de señales. Después de más de 30 años de experiencia colectiva en grandes redes, entendimos que la industria había comenzado a privilegiar la velocidad sobre la profundidad, los procesos sobre el criterio y las herramientas sobre el pensamiento.
No dejamos las grandes agencias porque dejaran de ser relevantes; las dejamos porque sentimos que era el momento de construir un modelo distinto. Uno donde la estrategia, la creatividad y la innovación dejaran de trabajar por separado y volvieran a integrarse alrededor del negocio de nuestros clientes.
29/7 nace precisamente de esa convicción. Creemos que las mejores ideas no aparecen por inspiración ni por algoritmos, sino por un oficio que se construye con experiencia, curiosidad, sensibilidad y la capacidad de tomar buenas decisiones.
La independencia nos dio la libertad de recuperar ese oficio, de trabajar con mayor profundidad y de acompañar a las marcas sin las inercias de las estructuras tradicionales. No quisimos crear otra agencia; quisimos construir una forma distinta de pensar.
No nos independizamos para hacer publicidad diferente. Nos independizamos para volver a pensar antes de crear.
En un contexto donde la velocidad actual parece destruir la profundidad estratégica. ¿Cómo logran defender este criterio frente a clientes acostumbrados a la inmediatez?
La agencia se construye alrededor de un concepto propio: el Oficio Estratégico®, la disciplina de tomar decisiones creativas con el criterio y la profundidad que solo se adquieren tras años de experiencia. No es únicamente talento ni intuición: es juicio entrenado y aplicado con intención.
29/7 opera a partir de un método propio de cinco pasos: Comprender: el contexto del negocio, la categoría y la cultura. Preguntar: hasta descubrir la tensión real que aún nadie ha resuelto correctamente. Decidir: definir el ángulo estratégico antes de comenzar a crear. Crear: integrar estrategia, creatividad e innovación, trabajando juntas y nunca en silos. Transformar: llevar la idea al mundo para generar un impacto real en el negocio.
29-7 opera en México y EE. UU. integrando estrategia, creatividad e innovación en un solo proceso. ¿Qué ventaja real les da esta estructura frente a las agencias tradicionales?¿Cómo manejan ciertos criterios en estas industrias tan distintas?
Nuestra ventaja no es que ofrezcamos estrategia, creatividad e innovación; muchas agencias dicen hacerlo. La diferencia es que en 29-7 esas tres disciplinas no viven en departamentos distintos, sino que forman parte de un mismo proceso de pensamiento.
La estrategia no llega para validar una idea ya hecha, la creatividad no trabaja aislada del negocio y la innovación no se limita a incorporar tecnología. Las tres nacen de la misma conversación y avanzan juntas hasta convertirse en una solución relevante para el cliente. Eso hace que las decisiones sean más coherentes, más ágiles y, sobre todo, más efectivas.
Operar entre México y Estados Unidos también nos obliga a entender que no existen fórmulas universales. Hay diferencias culturales, económicas y de consumo muy importantes. Nuestro trabajo no consiste en exportar campañas de un mercado a otro, sino en identificar qué principios estratégicos son universales y qué elementos deben adaptarse al contexto local.
Al final, la cultura cambia, los hábitos cambian y los mercados evolucionan, pero el criterio sigue siendo el mismo: comprender profundamente el negocio, entender a las personas y construir ideas que generen valor real. Ese es el lenguaje que funciona en cualquier mercado.
No adaptamos campañas entre países; adaptamos el pensamiento al contexto. Esa diferencia cambia por completo el resultado.
La IA debería amplificar el pensamiento sin reemplazarlo. ¿En qué parte exacta de su método la tecnología aporta valor y en cuál es intocable el criterio humano?
Para nosotros, la inteligencia artificial no sustituye el pensamiento: lo amplifica. Es una herramienta extraordinaria para acelerar procesos, explorar posibilidades, analizar información y expandir el punto de partida. Pero las decisiones importantes siguen siendo profundamente humanas.
En nuestro método, la IA aporta un enorme valor en la investigación, el análisis, la generación de escenarios, la síntesis de información e incluso durante la exploración creativa. Sin embargo, hay una etapa que es completamente intocable: el criterio.
Definir cuál es el verdadero problema, detectar la tensión cultural o de negocio, elegir qué camino vale la pena seguir y asumir la responsabilidad de esa decisión no es una función tecnológica. Es el resultado de experiencia, sensibilidad, contexto y oficio.
Creemos que la IA hace más poderosa a una buena estrategia, pero también puede hacer más rápida una mala decisión. Por eso primero pensamos y después utilizamos la tecnología. Nunca al revés.
La IA acelera las respuestas. El criterio decide cuáles preguntas vale la pena hacer.
En una industria saturada de festivales publicitarios, ¿qué valor encuentran las agencias independientes en espacios como el FePI, donde lo que se juzga y se celebra es la libertad creativa y el valor estratégico, por fuera de los grandes grupos dominantes?
Creemos que espacios como el FePI son valiosos porque ponen el foco donde realmente debería estar: en la calidad de las ideas, la solidez de la estrategia y el impacto que generan, más allá del tamaño de la estructura que hay detrás.
Ese ha sido precisamente el espíritu del festival desde su origen: dar visibilidad al talento independiente y crear un entorno donde las ideas compitan en igualdad de condiciones.
En 29-7 no trabajamos con el objetivo de ganar premios, trabajamos para resolver problemas de negocio de una manera inteligente y relevante. Si ese trabajo termina siendo reconocido por un jurado, lo recibimos con orgullo, pero entendemos que el reconocimiento debe ser una consecuencia, no el propósito.
También creemos que los festivales independientes tienen un papel importante porque enriquecen la conversación de la industria. Permiten conocer otras formas de pensar, compartir soluciones entre estudios y agencias con modelos distintos y recordar que muchas veces las mejores ideas nacen del criterio, no necesariamente del presupuesto o del tamaño de una organización.
Para nosotros, el mayor valor de participar está en formar parte de esa conversación. Si además un trabajo es reconocido, significa que una idea bien pensada logró conectar con otros profesionales. Y eso siempre es una buena noticia.
Los premios pueden abrir puertas. Lo que las mantiene abiertas es el trabajo que haces para tus clientes.
