#EnLaPielDelOtro, desarrollada por estudiantes de Escuela Da Vinci junto a Naguará, convirtió una competencia de videojuegos en una acción colectiva contra el ciberbullying. La iniciativa, que movilizó a equipos de esports de Latinoamérica, acaba de recibir un nuevo reconocimiento en la edición especial por los 20 años del FEPI 2026.
¿Puede una campaña nacida en un aula trascender las fronteras de un proyecto académico y seguir siendo reconocida cinco años después? La historia de #EnLaPielDelOtro demuestra que sí. Creada en 2021 por cuatro estudiantes de Diseño Multimedial de Escuela Da Vinci, la iniciativa encontró en el universo de los videojuegos una manera diferente de hablar sobre el ciberacoso, utilizando el propio lenguaje de los gamers para transmitir un mensaje de empatía e inclusión.
Cinco años después, la campaña vuelve a ser noticia. #EnLaPielDelOtro obtuvo una estatuilla de bronce en el FEPI 2026, en la categoría Mejores Ideas con Impacto Social, como parte de la edición especial que celebra los 20 años del Festival Internacional de la Publicidad Independiente y reconoce las ideas que dejaron su huella en la historia del certamen.
La campaña nació en la materia Campañas de Diseño Multimedial y fue desarrollada por Mariano De Lucca, Delfina Pared, Ailén Cury y Nicolás Achaval, integrantes de la agencia estudiantil Baraja, bajo la supervisión del docente Emmanuel Ventura y con la participación del coordinador Guido Tondo.
Cuando ponerse en la piel del otro se convirtió en una acción dentro del juego
En noviembre de 2021, junto a Naguará, los estudiantes llevaron su idea a la Naguará Cup de Free Fire, uno de los videojuegos más populares dentro de la comunidad gamer.
En lugar de recurrir a una campaña tradicional de concientización, decidieron intervenir el espacio donde muchas veces se producen las situaciones de acoso: el propio videojuego.
Durante la competencia, los jugadores se reunieron en un mismo punto del mapa utilizando la misma skin, es decir, la misma apariencia virtual. Una acción sencilla, pero cargada de significado: por un momento, todos eran iguales.
Mientras esto sucedía, los relatores de la transmisión acompañaron la intervención con mensajes sobre el respeto, la inclusión y la importancia de reconocer a las personas que están detrás de cada pantalla.
La iniciativa trascendió la competencia y consiguió que numerosas organizaciones de esports se sumaran a la conversación, modificando sus avatares y compartiendo mensajes contra el ciberacoso. Entre ellas participaron equipos como KRÜ, 9z, All Knights e INFINITY, ampliando el alcance de una idea que había comenzado como un trabajo académico.
Una idea que sigue sumando reconocimientos
El nuevo bronce del FEPI se incorpora a una trayectoria que comenzó en 2021, cuando la campaña obtuvo seis estatuillas en la 16.ª edición del festival: un oro, tres platas y dos bronces, en categorías vinculadas con innovación digital, medios no convencionales, advergaming y comunicación.
Además, #EnLaPielDelOtro fue seleccionada como semifinalista del Caracol de Plata, un reconocimiento internacional a las iniciativas de comunicación con impacto social.
La distinción de 2026 tiene un significado particular: no se trata solamente de premiar una campaña reciente, sino de volver a reconocer una idea cinco años después de su lanzamiento, en una edición dedicada a destacar trabajos que marcaron la historia del festival.
De las aulas a la industria creativa
Detrás de esta historia también hay una manera de entender la formación de los futuros profesionales de la creatividad.
En Escuela Da Vinci, el trabajo con proyectos reales permite que los estudiantes exploren nuevas formas de comunicación, conecten sus conocimientos con desafíos sociales y desarrollen experiencias que trascienden el ámbito académico.
#EnLaPielDelOtro es una muestra de ese recorrido: una idea creada por estudiantes que encontró su lugar en una comunidad digital, movilizó a distintos actores de la industria de los videojuegos y logró reconocimiento dentro del circuito publicitario internacional.
Cinco años después, la campaña vuelve a demostrar que las buenas ideas no necesitan esperar a que sus creadores se reciban para empezar a generar impacto.
